miércoles, 6 de febrero de 2013

Primer día de universidad

De todos los actos en los que he de participar como Director de mi centro, dos son los más especiales para mí. El primero de ellos es la recepción a los alumnos de nuevo ingreso, que hacemos el primer día del curso y el segundo es el solemne acto de graduación, que en el caso de nuestro centro se celebra, como ya es tradición, el último viernes de noviembre. Los actos se realizan apenas con una distancia de dos meses, aunque el tiempo que pasa desde que el mismo alumno acude al primero hasta que acude como graduado en el segundo pasan algunos años. En sí, la distancia de los dos actos marca parte de nuestra labor como docentes y el gran trabajo que han realizado los chavales desde que inician sus estudios hasta que los completan.

La ilusión que uno puede ver en las caras de los alumnos esos días refuerza nuestro compromiso para estar a la altura de lo que esperan y también inevitablemente nos hace retrotraernos a los tiempos en los que, en vez de explicar que es esto de la universidad, estábamos esperando que alguien nos lo contara.

Los primeros días en la universidad están plagados de innumerables anécdotas, que dejan paso enseguida a las primeras clases, a encontrar viejos amigos y hacer nuevos, que en muchos casos serán especiales, ya que los hacemos en pleno proceso de formación. Nos lleva a encontrarnos un nuevo modelo educativo muy diferente al  que se había seguido hasta ahora con sus ventajas e inconvenientes. Está claro que el alumno se va a encontrar con un modelo de exigencia mayor que seguro que con el adecuado esfuerzo podrá ser superado.

Esos inicios los abordamos cada año los profesores desde una perspectiva peculiar, como me comentaba un compañero, «cada año los alumnos que vienen son más jóvenes», a lo que yo le contesté que desgraciadamente, los alumnos vienen todos los años con la misma edad y somos nosotros los que envejecemos un año.

Aun así, considero que lo importante no es ese envejecimiento que sufrimos los profesores, sino el conseguir mantener la ilusión por seguir aprendiendo y seguir enseñando todo aquello que aprendes.

Tras ese primer día de universidad con las primeras clases, el segundo día sucede al anterior con más clases y actividades, luego el tercer al segundo,  al poco se inician las primeras entregas de trabajos, los primeros exámenes, los primeros tropiezos y como no, los primeros éxitos. Y al final, como toda etapa, la universitaria tiene su final aunque es difícil olvidar su inicio.


Fuentes: http://revista.eps.ua.es/index.php/noticias/eventos/145-primer-dia-de-universidad

2 comentarios:

  1. Hola, me parecio muy interesante ya que recien voy a ingresar a la universidad, y este blog me va a ayudar a superar mi primer dia en la universidad :D LOL.

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  2. Hola, definitivamente el primer dia de clases es un gran paso en nuestra vida, por lo tanto creo que su blog nos ayudara bastante a las personas que aun no lo hemos llevado, gracias por lo publicado :)

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